LA ESPAÑA HUMILLADA POR SÁNCHEZ

LA ESPAÑA HUMILLADA POR SÁNCHEZ

El aplauso con el que el gobierno ha recibido a Pedro Sánchez, era una operación cosmética e hipócrita que pretendía ocultar la derrota en toda regla sufrida por España en Europa, a donde acudió exigiendo solidaridad generosa, y regresó admitiendo una humillante derrota en un rescate encubierto que incluye la tutela internacional y pérdida de soberanía.

Europa con poco nos ha demostrado que no se fía ni un pelo del “doctor Chiflado” de Pedro Sánchez, a quien ha hecho pagar su despilfarro, fracaso económico, mentiras, falsificaciones de datos, engaños y el profundo divorcio existente entre su gobierno y la mayoría del pueblo español y rebaño de la extrema izquierda social comunista.

Así, en el pasar del tiempo desde hoy hasta las Cortes de Cádiz, en estos largos y turbios dos siglos, ¿han crecido el imperio español y la metrópolis misma gracias a nuestros amados partidos políticos? O, antes, al contrario, ¿se perdió hasta la última colonia y se va hacia una república plurinacional pese a la impagable (bueno, todo tiene un precio) de gestión de los amados ya citados? O bien, en estos últimos cuarenta años, ¿nos han mejorado los parámetros de calidad de vida heredados del cadáver itinerante?

¿Tenemos menos pobres y parados? ¿Listas de espera más cortas? ¿Natalidad? ¿Edad de emancipación de nuestros hijos?, etc., etc. De otra parte, he oído por ahí que alguien, sin duda muy fumado, defiende eliminar la leyenda "Todo por la Patria", que embellece unas dignas fachadas, sin duda para fijarla en las de los partidos falsos. Se trata de una "fake news", como se dice ahora. Los partidos de nuestra joven democracia no tienen necesidad de fingir virtudes que no atesoran. Lo demuestran su praxis y el proceso de su formación: cuando el dobladillo va ufano con su papela, en realidad contribuye a alargar la lista de beneficiarios de esas empresas de colocación.

Gracias al bracillo, al que ni conoce ni le importa, pero al que, dicen, representa, cobrará un salario múltiple del que el mismo pardillo se gana con el sudor de su propia frente; y no agradecerá sus sueldos y privilegios al ciudadanito sino a la empresa que ha tenido el detalle de inscribirle en la lista de privilégiales. Por ella y por sus específicos intereses se partirá el alma... el alma o su billetera. ¡Es humano!, ¿no? Y, por último, pero no por fin, ¿para esto, con Sánchez incluido, corrimos delante de los grises de Franco?

la letra pequeña la ocultan, y esto va a ser traumático para España y los españoles, la mala gestión del gobierno la van a pagar los de siempre, “ESPAÑA SE NOS HUNDE”, el despilfarro del gasto público y los privilegios para las autonomías como la vasca y la catalana. si España no quiere controlar sus cuentas vendrán otros de fuera a controlarla y poner orden. Por lo que se dice, va a ser un rescate mucho más duro que el de Grecia. Casi es mejor, porque darles el dinero sin más, no serviría más que para mayor compra de votos y que cada mindundi de la casta tenga su villa tinaja particular. Al menos ahora tendrán que pensar en qué se lo gastan y justificarlo. Y si la gente se dedica a mandar cartas informando de cada euro que distraigan, la cosa se les pone fea. Pero como "hecha la ley, hacha la trampa" ya procurarán y en esto son expertos, llevarse su parte, a pesar de todo. Claro que en Europa también son expertos en choriceos varios.

¿Cuánto vamos a sufrir el “pueblo soberano”? Pues seguramente mucho y, para solo para empezar, no sólo se va a fomentar el despido libre, que no se trata de lo que nos cuenta la casta, se trata que cuando un trabajador no le resulta conveniente a la empresa, lo despide con la indemnización pactada al contratarlo, que es muy distinto a lo de ahora, en donde la empresa se casa con el trabajador. Por supuesto, los nuevos contratos incluirán una indemnización más o menos ridícula, pero también el trabajador podrá no firmar el contrato y buscar otra empresa que lo valore. De modo que los buenos, los que cumplan, tendrán su empleo y los que no cumplan, se quedarán en su casa.

Eso supondrá que las empresas no tendrán miedo a contratar y habrá más dinamismo en los trabajos. Eso puede ser la puntilla de los sindicatos, pues al ser relaciones personales trabajador-empresa, no hay litigios, pues todo esa pactado de antemano, no son, ni serán necesarios los sindicatos. Al menos eso es lo que he entendido después de leer unos cuantos artículos al respecto. Supongo que las cosas serán algo o muy distintas. Lo que sí es muy perjudicial es la rebaja de las pensiones y seguramente, los sueldos de los funcionarios, aparte de aumentar la edad de jubilación, pero eso ya estaba en marcha.

Los funcionarios ya se están curando en salud y les rebajarán el sueldo, pero ellos trabajarán mucho menos, con lo cual la relación entre sueldo y trabajo, incluso mejorará. Por varias razones estoy tratando con diversos organismos. En todos esto le telefoneo en broma, y me dan una cita para dentro de unos 20 días, o directamente te dicen que lo que pides no procede. Las oficinas están vacías y los funcionarios allí están, se supone que trabajando. Pero como no hay clientes, no se puede comprobar.

Y dado que de donde no hay no se puede sacar, con este gobierno, será un dinero desperdiciado, porque serán incapaces de hacer proyectos productivos. Por otra parte, los europeos no nos van a dar dinero para que construyamos industrias que les hagan la competencia. Así que tranquilos, se tirará el dinero, a pesar de toda la vigilancia que se quiera, y se lo llevarán los de siempre. Y nosotros, a pagar la deuda, como siempre, en dinero o en especie.

Los españoles de bien y de valía que queremos ser útil a nuestro país con el fruto de nuestro esfuerzo, trabajo y el sudor de nuestra frente, en lugar de quedar como un país de vagos e inútiles, como si de un moro cualquiera se tratase, que se vienen aquí para vivir de las ayudas que estos asqueroso y corruptos politiquillos de tres al cuarto le dan a cambio de votos, en lugar de sustentarse por su propia valía y el valor de su esfuerzo, compartimos su humillación.